Compartir
Crónicas de Cisco “Cisco Entrenamiento #CuerpoPorRuptura”
5 de 1 voto

Cisco Entrenamiento #CuerpoPorRuptura

No sé cómo lo hace Barry, correr apesta. – Mi modus operandi usualmente ha sido correr solo si estoy siendo perseguido (ya sea por un metahumano vengativo o Petunia, la mascota del vecino), pero las últimas cosas que han sucedido en mi vida amorosa (ahem, besarme con una guapa transdimensional), me han inspirado a salir y ponerme en forma. Con todos nuestros casi-fallos en el frente de Savitar y los gorilas locos y salvajes, ha sido demasiado fácil ahogar mis penas en un batido triple de chocolate de Big Belly Burger, que por cierto me ha dado mi propia “panza grandecita” con qué lidiar.

Así que, me puse mis pantalones para correr, agarré mi iPod y me fui a trotar a Central City. Al menos esa era mi intención. Luego de dar una vuelta a la cuadra, me dí cuenta de que mi aguante cardiovascular había sido afectado por los días que me he pasado frente mi computadora en Laboratorios STAR. Mis piernas me dolían, me dió un calambre en el dedo gordo del pie, y cada vez que intentaba tomar aire, se sentía como si me estuvieran apuñalando en el pecho.
Entonces decidí bajarle el tono y empecé a caminar como si estuviera en un mall, pero apenas cuando estaba recuperando mi aliento, escuché un ladrido escalofriante y tuve tiempo de ver sobre mi hombro para darme cuenta de que había un perro casi del tamaño de Cujo dirigiéndose hacia mí – probablemente pudo oler la carne seca que había puesto en mis bolsillos para darme un impulso de proteína en el transcurso de mi ejercicio, y él la quería.

Ahora, cuando un perro babeante se te está acercando, tu único instinto es correr. Entonces, ignorando todos mis dolores en las piernas, me puse a correr, pero años de comida rápida y bebidas gaseosas significaban que estaba muy lejos de Flash. Canalicé “Mi Suegro es un Espía”, y me fui corriendo en forma de zig-zag. Pero mis esfuerzos no valían y el perro se acercaba cada vez más. ¡Prácticamente podía escuchar sus escandalosas mandíbulas babeando por el hambre! Hice un giro en la calle, esperando perderlo, pero me encontré en una calle sin salida, sin contenedores para poder subir, sin una cerca para saltar. Estaba seguro de que estaba perdido – hasta que recordé que si bien es cierto no tengo super velocidad, sí tengo super poderes.
No había nadie cerca, así que puse mis manos frente a mí y abrí un portal – brinqué justo cuando el perro me iba a alcanzar y desaparecí del callejón. Ahora, sin mis gafas, no tenía la más mínima idea de dónde iba a parar, pero mientras no fuera en las mandíbulas de un San Bernardo, no me importaba…

Jffrsn Solano

Aprendiz de geek, de diseño, de edición de video y de programación web. Me gusta subtitular y además tengo una fascinación extraña por la TV.

Comentarios

Comentar